LA RESPUESTA CORTA
La matrescencia es el proceso de transformación que se vive al convertirse en madre, comparable a la adolescencia. Cambia el cuerpo, las hormonas, las emociones, las relaciones y también el cerebro. No es una enfermedad. Es una etapa de desarrollo.
Una palabra con más de 50 años
El término lo propuso en los años 70 la antropóloga Dana Raphael, que observó un parecido entre la transición a la maternidad y la adolescencia. Durante décadas se habló poco de ello.
Lo ha recuperado la psicóloga clínica y doctora en neurociencia Susana Carmona, que dirige el grupo de investigación NeuroMaternal en el Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón, en Madrid. En su libro Neuromaternal (Ediciones B, 2024) reúne la evidencia científica sobre lo que le ocurre al cerebro durante el embarazo y la maternidad, y le da nombre a muchas sensaciones que las mujeres viven en silencio.
De quién eras a quién estás siendo
La matrescencia no se vive como un salto, sino como un recorrido con una fase intermedia incómoda.
- Antes. Tu identidad, tus rutinas y tus prioridades de siempre.
- Desorientación. Hormonas, sueño roto, un cuerpo que cambia y muchas preguntas. Sentirse descolocada es esperable.
- Después. Una versión nueva de ti. No pierdes a la anterior: evolucionas.
Esa fase de «desorganización» es necesaria para construir una nueva identidad. No significa que estés haciendo algo mal.
Se parece más a la adolescencia de lo que crees
| Adolescencia | Maternidad | |
|---|---|---|
| Hormonas | Cambios hormonales intensos. | Cambios hormonales muy marcados en el embarazo y el posparto. |
| Cuerpo | El cuerpo cambia y hay que aprender a habitarlo. | El cuerpo cambia en el embarazo, el parto y después. |
| Cerebro | Etapa de gran plasticidad: el cerebro se reorganiza. | Uno de los periodos de mayor plasticidad cerebral de la vida adulta. |
| Identidad | Dejas de ser niña y aún no sabes quién serás. | Dejas de ser quien eras sin ser todavía la madre que serás. |
| Emociones | Montaña rusa emocional. | Ternura, miedo, dudas, euforia y duelo por lo anterior, a veces todo a la vez. |
| Entorno | Cambian las relaciones y se necesita sostén. | Cambian la pareja, el trabajo y las amistades. Hace falta una red que te sostenga. |
Lo que ocurre en el cerebro
Los estudios de neuroimagen del grupo NeuroMaternal y de otros equipos muestran que el cerebro cambia desde el embarazo y vuelve a hacerlo tras el parto. Tres ideas para quedarte:
Un cerebro en obras
Las resonancias detectan cambios en la sustancia gris. Aún se investiga qué pasa a nivel celular y cuánto duran, aunque algunos podrían ser duraderos.
Un cerebro que hace sitio al bebé
Parte de los cambios afecta a la red por defecto, relacionada con la identidad, la reflexión interna y la comprensión de los demás. Se ajusta para incluir al bebé en la imagen que tienes de ti misma.
Reorganizar no es perder
Los olvidos y la «mente nublada» no indican una pérdida de capacidad. Carmona propone entenderlos como parte de una reorganización y dejar de hablar de «momnesia» (maternidad + amnesia), porque sugiere deterioro.
Cuatro ideas que conviene soltar
| Mito | Realidad |
|---|---|
| El embarazo empeora el cerebro. | Es una reorganización, no una pérdida de capacidades. |
| El instinto maternal te enseña a hacerlo todo. | Hay una motivación profunda hacia el cuidado y el vínculo, pero cómo criar se aprende y depende del entorno. |
| Solo la madre biológica puede crear un vínculo sólido. | Padres, madres adoptivas, abuelos y otros cuidadores también lo desarrollan. Cuidar también moldea el cerebro. |
| Criar es cosa de una sola persona. | La crianza humana nunca estuvo pensada para hacerse en solitario. Hace falta una red que sostenga también a quien cuida. |
¿Matrescencia o depresión posparto?
La matrescencia no es una enfermedad ni equivale a una depresión. Pero a veces conviven y cuesta distinguirlas. Esta guía rápida puede orientarte. Si quieres profundizar, te contamos cómo diferenciar el baby blues de la depresión posparto.
Suele ser matrescencia
- Te sientes desorientada y te preguntas quién eres ahora.
- Tus emociones cambian mucho, pero hay momentos de calma y disfrute.
- Estás cansada, en proporción al sueño que has perdido.
- Cuesta, pero puedes cuidar de ti y pedir ayuda.
Conviene consultar
- Tristeza o vacío casi todos los días durante más de dos semanas.
- Nada te interesa ni te hace ilusión.
- Culpa intensa o sensación de no valer.
- Ansiedad que no te deja respirar, comer o dormir.
Busca ayuda urgente si…
Tienes pensamientos de hacerte daño o de hacer daño al bebé, ves u oyes cosas que otros no perciben, o te sientes muy confusa.
Acude a urgencias o llama al 112. En España también puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida (gratuita, 24 horas).
Cómo atravesarla con más calma
- Ponle nombre. Saber que lo que sientes tiene nombre y una base biológica quita mucha culpa.
- Baja la exigencia. Reorganizarse lleva tiempo. No tienes que sentirte «tú» en dos semanas.
- Deja que quepa lo contradictorio. Puedes querer a tu bebé con toda el alma y echar de menos tu vida de antes.
- Rodéate. Pide ayuda concreta y busca otras madres con las que hablar sin filtros.
- Cuida lo que es tuyo. Un rato de lo que te define, por pequeño que sea, ayuda a integrar a la nueva tú.
Si acompañas a una madre
No hace falta entenderlo todo. Basta con no quitarle importancia («es normal, ya pasará») ni exigirle que sea feliz. Escucha, ofrece ayuda práctica y recuérdale que lo que siente tiene sentido. Y si ves señales de alarma, anímala a consultar y acompáñala.
Lo que conviene recordar. Convertirse en madre es una de las mayores transformaciones de la vida adulta, y es normal que desordene por dentro. Entenderlo como una etapa con sentido, y no como un fallo personal, ayuda a vivirla con más compasión.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la matrescencia?
Es el proceso de transformación que se vive al convertirse en madre: cambian el cuerpo, las hormonas, las emociones, las relaciones y el cerebro. Se compara con la adolescencia y es una etapa de desarrollo, no una enfermedad.
¿Quién inventó la palabra matrescencia?
La antropóloga Dana Raphael, en los años 70. Hoy la ha recuperado la investigadora Susana Carmona, del grupo NeuroMaternal (Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón, Madrid).
¿La matrescencia es lo mismo que la depresión posparto?
No. La matrescencia no es una enfermedad, aunque a veces convive con una depresión. Si la tristeza o el vacío duran casi todos los días más de dos semanas, consulta con tu matrona o tu médico.
¿El embarazo cambia el cerebro?
Sí. Los estudios de neuroimagen muestran cambios en la sustancia gris durante el embarazo y después del parto. Se entienden como una reorganización, no como una pérdida de capacidades.
Este artículo es divulgativo y se basa en el concepto de matrescencia y en la obra de Susana Carmona. Para profundizar, recomendamos leer Neuromaternal: ¿Qué le pasa a mi cerebro durante el embarazo y la maternidad? (Ediciones B, 2024). No sustituye la valoración de un profesional sanitario.
Fuentes
- Raphael, D. (1975). «Matrescence, becoming a mother, a “new/old” rite de passage». En Being Female: Reproduction, Power, and Change. Mouton.
- Carmona, S. (2024). Neuromaternal: ¿Qué le pasa a mi cerebro durante el embarazo y la maternidad? Ediciones B.
- Hoekzema, E. et al. (2017). Pregnancy leads to long-lasting changes in human brain structure. Nature Neuroscience, 20, 287-296.
- Paternina-Die, M. et al. (2024). Women’s neuroplasticity during gestation, childbirth and postpartum. Nature Neuroscience, 27, 319-327.
- El Salto: entrevista a Susana Carmona.
